Responde lo que es información y te llama cuando el asunto es ejercicio de la abogacía. La línea entre una cosa y otra está en el sistema, no en la suerte.
El cliente pregunta por el número o por el nombre y recibe la situación actual del expediente en lenguaje claro, sin jerga jurídica y sin ocupar a la secretaría.
El agente lee el buzón de notificaciones del despacho, separa lo que corresponde a cada expediente y lo convierte en información ordenada. Se acabó bajar por el correo buscando un emplazamiento.
Muestra lo que está por vencer, por expediente y por abogado, y exporta la agenda en PDF para la reunión del lunes.
El equipo habla con el agente desde su propio móvil y recibe el detalle completo del expediente, en la puerta del juzgado y sin abrir el ordenador.
Entiende el caso del nuevo cliente, ordena los datos y se los entrega al abogado del área adecuada, que recibe el aviso por WhatsApp al instante.
El agente informa; la opinión, la estrategia y la orientación son siempre del abogado. Esa regla corre en el sistema: el agente no tiene forma de saltársela.
Un número dedicado conectado por código QR, igual que WhatsApp Web. Sin instalar nada.
Nombre, tono de voz, horario de atención y qué puede y qué no puede informar el agente.
El correo que recibe las notificaciones se da de alta una vez, y a partir de ahí se lee solo.
Cliente informado al instante, plazos ordenados y tú entrando solo donde hace falta un abogado.